Cifras y datos

Chile tiene un borde costero de 6435 Kilómetros y más de 30 ciudades emplazadas frente al mar

En Chile se reporta un promedio de casi 10 fugas por año, estimándose en 410.000 peces fugados por año

Del registro de fugas a la fecha, 3.583.423 peces corresponden al salmón atlántico, la especie más devoradora y que mayor impacto genera en el medio ambiente

Los ríos y lagos del sur tienen cerca de 45 especies de peces nativos, siendo un ochenta por ciento de éstos endémicos y categorizados como especies amenazadas

Según lo establecido en la Ley General de Pesca y Acuicultura ante una fuga de peces las empresas deben capturar, al menos, el 10% de los peces escapado

Entre las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, hay 346 centros de cultivo de salmones

Según Serna pesca entre 2010 y 2018 se produjeron 87 fugas masivas de salmones

La región de los Lagos es la región con más fugas de peces

Las fugas de salmones tienen efectos catastróficos en la fauna marina, dado que, al ser especies carnívoras introducidas no poseen depredadores naturales y arrasan con otras especies para subsistir

El año 2018, las empresas salmoneras reportaron ventas USD$ 5.168 millones de dólares, lo que equivale a 630 mil toneladas

Se estima que a la fecha se han escapado 5 millones de salmones, de los cuales solo se han recuperaron 694 mil especies

ESTUDIOS Y REPORTAJES

documentales

Estado Salmonero

En un país conocido por la extracción masiva de sus recursos, el cultivo de salmón es hoy la segunda industria más grande de Chile, sólo superada por la del cobre. Con baja regulación y una huella de destrucción detrás, las mayores compañías salmoneras se están expandiendo por la prístina región de Magallanes y Tierra del Fuego. Ramón Navarro expone los efectos de esta actividad en el ecosistema, sus efectos negativos y rastrea los orígenes de la industria y el mayor consumo per cápita de salmón de granja chileno a nivel global. Todo apunta, sorprendentemente, al mismo país: Japón

Contracorriente

Con impresionantes e inéditas imágenes de la biodiversidad de especies que habitan bajo las prístinas aguas del canal Beagle, el trabajo de investigación testimonial explica, educa y emociona respecto a las consecuencias de convertirse en el segundo productor de salmones en el mundo en un territorio que esconde una de las faunas marinas más maravillosas del planeta.

Ovas de oro

La cinta producida por Kithano Films se plantea como una obra de denuncia a las mecánicas de trabajo que la mega industria salmonera realiza en las costas del sur de Chile. Sus realizadores, quienes viajaron por territorio nacional y Noruega –mayor productor de salmón en el mundo– investigando esta situación, ponen al descubierto una serie de irregularidades ambientales y laborales en torno a la salmonicultura en el país

Salmonopoly

John Friedriksen es uno de los hombres más ricos del planeta y su multinacional, Marine Harvest, es la salmonera más grande del mundo. En Noruega, su país, se alió con la organización ambiental WWF. Marine Harvest quiere presentarse como una empresa “verde” y sustentable. El sur de Chile es un paraíso para los inversionistas. Acá John Friedriksen muestra su cara mala y brutal: paga solo el 10% de los sueldos que debería pagar en Europa. En sus jaulas, que contienen millones de salmones, mueren trabajadores, sobretodo buzos, por falta de seguridad. Marine Havest ha producido un desastre ecológico: toneladas de antibióticos, pesticidas, insecticidas y tranquilizantes han contaminado el océano y destruido la flora y la fauna. Los pescadores artesanales ya no tienen qué pescar. Y, peor aún, el 90% de la pesca de las costas chilenas terminan siendo utilizada para fabricar harina de pescado donde se le transforma en alimentos para los peces. 



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